Este año me comprometí en hacer cambios drásticos en mi vida. En primer lugar resolver unos asuntos personales de los cuales no tocaré en este tema, y segundo en mudarme, pero no tan solo de hogar sino de un continente a otro.
Desde hace dos meses España se ha convertido en mi nuevo país, y Madrid en mi casa por los próximos dos años. El motivo principal de esta mudanza es continuar con mis estudios universitarios aunque esto va mucho más allá.
El traslado además de enriquecer mis conocimientos universitarios y profesionales, esta experiencia me debería transformar como persona, mutarme físicamente, emocionalmente y espiritualmente. Comenzar a ver la vida con otros ojos, más objetivos y comprensivos.
Aunque todo esto suene muy interesante para algunos, el propósito es hablar aquí de mi nuevo hogar, mi ciudad, mi Madrid.
Desde que visité Madrid por primera vez, acepto que me cautivó como ningún otro lugar lo había hecho antes. Me llevaban diciendo desde hacía mucho que tenía que venir, que me iba a encantar, pero de alguna manera u otra yo no acababa por convencerme.
Siempre comparaba a Madrid, aunque no la conocía, con ciudades como París, Roma y otros lugares que si había visitado en Europa. Pero llegó ese año, ese fantástico año, que por una razón u otra, pero por una muy buena razón decidí venir a la capital española y me enamoró de tal manera que hoy la llamo casa.
Muchos se preguntarán que tiene esta Ciudad para causarme esta adicción. Pero no es tan solo a mi, sino a muchos más que basta solo una vez para que queden enamorados.
Quiero aclarar antes de comenzar a describir mi Madrid, que ésta no es la capital más linda de Europa. Esto es si la vemos desde un punto de vista desapasionado que es así como la veo, ya que esta es la única forma de discernir entre que es lo que se hace bien y mal aquí, y no perderme en los viajes utópicos de muchos cuando se marchan a otro país con el famoso dicho en inglés, “the grass is always greener on the other side of the fence”.
No podemos comparar a Madrid con París, en realidad muy pocas por no decir ninguna ciudad europea se puede comparar con la armonía estética de la capital francesa, tampoco se puede comparar con Venecia o Amsterdam, que son cuentos de hadas flotantes, ni con Roma, que es la civilización en ruinas.
Madrid es especial. Es una metrópolis con aires de villa, ajetreada pero tranquila, difícil pero a su vez tranquila. Es así de antagónica que a veces piensas que estás en el infierno pero en realidad te encuentras en el cielo.
Aquí no se para llueva o no, con frío o calor. Siempre hay una exposición que ver, algún mercado para comprar productos frescos y alguna tasca para tomar cañas mientras te comes unas tapas, constantemente hay una excusa para salir.
El domingo es mi día favorito te puedes levantar a media mañana, ¿por qué no?, antes la Ciudad duerme, está en calma, es uno de esos pocos momentos donde esto sucede. Luego desayuno, que te parece un café con leche y una napolitana, bayonesa, croissant con mantequilla o ensaimada de la Mallorquina en la Puerta del Sol.
Los domingos son días buenos para caminar por Madrid, descansar debajo de algún árbol en el Parque del Retiro, siempre y cuando las condiciones del tiempo te lo permitan, o visitar alguna exposición de arte en una de las galerías o fundaciones en colaboración con los grandes museos, en la mayoría de las ocasiones la entrada es libre.
No recomiendo las grandes pinacotecas ya que el domingo es el día más concurrido y siempre hay colas, pero si por alguna razón no los podrás visitar en otro momento no dejes de ver el Museo del Prado, una de las maravillas de Madrid, y sin lugar a dudas uno de los museos más importantes del Mundo. Su colección de artistas españoles como Goya, Velázquez, Murillo, entre otros es única.
Para aquellos curiosos que anden sin prisa es una experiencia típica de Madrid perderse por El Rastro, todos los domingos y festivos desde las 9 de la mañana. Cuidado con los carteristas, no porque Madrid sea inseguro, sino porque hay mucha gente y te puedes encontrar con alguien que tenga la mano “traviesa”.
La tarde de los domingos le pertenece a al barrio de La Latina, muy de moda entre los madrileños. Te puedes encontrar un bar de copas muy elegante hasta una cervecería donde los cubos con cinco cervezas te los venden a 3 euros. No te quedes en el mismo negocio, lo divertido es moverte de uno a otra, así tendrás una perspectiva más amplia de la movida madrileña.
La semana es el mejor momento de realizar la actividades turísticas, ya que el volumen de personas visitando las principales atracciones es menos. Recuerde que muchos museos permanecen cerrados los lunes, tanto en España como en gran parte del Mundo.
Entre las visitas imprescindibles se encuentra la Plaza Mayor y el Madrid de los Austria, aquí comenzó la ciudad como un pequeño enclave amurallado, sus calles están colmadas de gente a todas horas.
La Plaza de Oriente es una de las zonas más majestuosas de la Ciudad, ya que aquí se encuentra el Palacio Real y la Catedral de la Almudena, que con su mezcla de estilos arquitectónicos dará de que hablar. No olvide bajar a los Jardines de Sabatini, durante el verano se ofrecen actividades de danza, música y zarzuelas.
Caminar por La Gran Vía es un paseo obligatorio, sus grandes teatros, edificios y vitrinas le ocuparán buena parte del día.
Si comienza por la Plaza de España con su emblemática fuente con Don Quijote y Sancho Panza cuando termine con el recorrido se encontrará con la Plaza y la fuente de la Cibeles, a mi gusto la más hermosa de Madrid, y sin lugar a dudas símbolo de la Capital. Al final del todo se haya la Puerta de Alcalá, inmortalizada en el tiempo y antiguamente una de las principales entradas a la Ciudad.
No se puede olvidar de la Puerta del Sol, centro de Madrid y kilómetro cero de las carreteras radiales españolas. Es aquí donde miles de españoles y extranjeros reciben el año nuevo con uvas y cava al sonido de las campanas del representativo edificio de Correos.
Aun con todo el corre y corre del día, es en la noche cuando la Capital se reinventa entre las luces y el bullicio. Se abre todo un mundo de posibilidades, bares de moda, tascas medievales, discotecas “trendy” y una oferta gastronómica que aseguro nunca olvidarás.
Desde sus barrios más sofisticados y glamorosos como el de Salamanca con sus calles alegóricas, la Serrano y el Paseo de la Castellana, donde boutiques de alta costura se mezclan con los mejores hoteles y restaurantes, o el vibrante y fresco distrito de Chueca.
Antiguamente Chueca era una de las zonas más oscuras de Madrid donde ni el más bravo se atrevía a entrar. Es hoy un área moderna que se transformó como la oruga, sus pequeñas tiendas, restaurantes de artistas y bares de moda son el perfecto escenario para que personas de todas las tendencias e ideologías se reúnan en maravillosa armonía.
Hace unos meses reabrió en Chueca el Mercado de San Antón. Tras cinco años de obras y una inversión de más de 14 millones de euros el nuevo edificio cuenta con sobre veinte puestos donde podrás encontrar productos frescos y establecimientos de comida preparada de distintas especialidades. La azotea está dedicada al ocio, con una terraza y restaurante el cual ofrece menús a diario a precios asequibles a todos los bolsillos.
Entre los otros barrios que no se debe perder se encuentra el “hip” Malasaña; el barrio de Las Letras con su acogedora Calle de las Huertas y la animada Plaza de Santa Ana, con sus terrazas para ver y ser vistos.
No se puede olvidar del barrio de Lavapiés, una de las zonas más pobres de la ciudad, pero que gracias a los bajos precios en la vivienda está resurgiendo. Chinos, latinos, marroquíes conviven entre jóvenes y ancianos españoles creando un espacio de intercambio cultural.
Madrid es sin lugar a dudas una ciudad en constante transformación, donde los madrileños se funden con culturas extranjeras, inclusive con sus mismos compatriotas. Lo antiguo convive con lo moderno y cualquier esquina es motivo de un retrato.
Una ciudad que aun con su enérgica velocidad te permite parar…y en silencio mirar hacia el lado y apreciar lo más hermoso de ella. Así es mi Madrid.