sábado, 31 de diciembre de 2011

Por un buen comienzo!!!

Estamos a tan solo horas de recibir el año 2012 y parece que fue ayer que le dábamos la bienvenida al 2011.
Un año de grandes cambios y emociones, transformaciones personales y espirituales, y muchos sueños y metas realizadas.
Aunque para mi estos 365 días fueron muy buenos, se que ha sido un año duro para muchas personas y naciones.  La tierra habló con grandes desastres naturales como el terremoto de Japón; la hambruna y enfermedades siguieron cobrando vidas; la criminalidad aumentó; guerras y movimientos políticos en todo el norte de África; y el monstruo de la debacle económica  continuó jugando con el bolsillo de la gente.
Así el la vida, hay años mejores que otros nadie nunca dijo que fuera fácil, hay que saber llevarla y hacer de ella lo mejor posible, luchando siempre por nuestros sueños sin hundir ni hacer daño a nadie, al final del camino la supervivencia es más fácil y divertida de lo que parece.
Solo deseo que este año 2012 esté colmado de bendiciones y bienaventuranzas, que haya un nuevo despertar social para que reine la prudencia y hermandad, porque no serán las predicciones Mayas las que acabarán con el Mundo, sino nosotros con él.
Espero que disfruten de estas fiestas junto a sus familiares y seres queridos, siempre manteniendo el buen juicio y control de la situación.
A comenzar el 2012 con nuevas y buenas energías, hasta el año que viene.
¡Feliz año 2012!

martes, 13 de diciembre de 2011

Una tarde sin Metro


Hoy cumplo tres meses en Madrid y todos los días veo como cientos de miles de personas que viven o visitan esta ciudad toman el metro para llegar al trabajo, escuela o museo con desenfreno y rapidez.

De lunes a jueves cuando salgo de clases alrededor de las nueve de la noche tomo el metro en la estación de Islas Filipinas para ir a casa, haciendo paradas en las estaciones de: Canal; Quevedo; San Bernardo; Noviciado; Santo Domingo; Ópera y, “próxima parada Sol. Atención: estación en curva, al salir tengan cuidado para no introducir el pie entre coche y andén.”

Esta travesía suelo compartirla con varios compañeros de clase, es nuestro momento de terapias psicológicas,  nos damos apoyo por lo sucedido en clase, comentamos de alguna tarea o profesor que nos vino a tocar los (…), chismeamos, echamos algún chiste, cuento y planeamos las actividades extracurriculares, pero yo siempre me preguntaba que había encima de mi ruta habitual.

Hoy por la tarde, tras la cancelación de mi clase de francés y con más de dos horas para la próxima asignatura decidí hacer el mismo recorrido en dirección a la facultad, el único cambio fue que esta vez el medio de transporte fueron mis pies.

Salí caminado de Sol por la peatonal Calle Arenal la cual está atestada de tiendas, restaurantes y turistas y llegué a la Plaza de Isabel II, donde se erige el Teatro Real de Madrid y el metro de Ópera.  Subí por la Calle Costanilla de los Ángeles hasta llegar a la Plaza de Santo Domingo donde se ubica la próxima parada de metro, aquí hay varios restaurantes y terrazas donde los turistas se sientan a ver el flujo vehicular y peatonal.

Crucé la Gran Vía, símbolo y eje central de Madrid para adentrarme a la Calle San Bernardo la cual no se me hubiera ocurrido entrar de no haberme involucrado en esta aventura callejera.  Se pueden notar varias iglesias, edificios gubernamentales y fundaciones entre pequeñas tiendas y cafeterías, uno metros adelante se ubica la estación de metro Noviciado.

Llegué a la Glorieta de Ruiz Jiménez donde se sitúa la estación de San Bernardo.  Mientras me alejaba del centro de Madrid, veía como los estilos arquitectónicos iban cambiando notablemente, lo antiguo y moderno se fundían en armonía. Por un momento pensé que estaba perdido.

Seguí subiendo hasta llegar a  la Glorieta de Quevedo, encontré la próxima estación de metro que lleva el mismo nombre.  Ahora la calle se convierte en Bravo Murillo, en este paseo puedes encontrar tiendas de marcas reconocidas, restaurantes, supermercados, bancos y bares.

Próxima estación Canal.  Hace unos meses que visite los Teatros del Canal que se ubican próximos a la salida del metro, para ver el Ballet Nacional de Cuba en el Lago de los Cisnes, dirigido por la reconocida Prima Ballerina Absoluta cubana, Alicia Alonso.

Cabe mencionar que Madrid tiene una oferta cultural por doquier para todos los gustos que vale la pena aprovechar y disfrutar.

Doblé a la izquierda en la Calle Cea Bermúdez, es notable la presencia estudiantil, ya que muchos alumnos optan por rentar en la zona por la cercanía a las principales universidades de Madrid. 

En esta avenida hay pequeñas cafeterías, barras, restaurantes y sucursales de casi todos los principales bancos.  Entré a una pastelería que me llamo mucho la atención por la variedad de panes artesanales y pastas dulces que tenían para tomar con café o té.

 Llegué al metro de Islas Filipinas y mi facultad está al cruzar la calle, el recorrido me tomó un poco más de 40 minutos, en los cuales fui descubriendo poco a poco otras zonas de Madrid.

 El tiempo se detiene a medida que te alejas de las áreas turísticas y comerciales; abuelos y abuelas pasean a los más pequeños por las aceras; niños juegan en los parques al salir del colegio;  jóvenes hacen footing por las calles y los bares son visitados por locales.

Los invitó a salir de las entrañas del agitado mundo del metro de Madrid y descubrir esta maravillosa ciudad desde otra perspectiva, más dinámica y divertida. 

sábado, 10 de diciembre de 2011

!Un café a tu salud!

Lo que quizás antes veía en películas, esas escenas donde los actores y actrices se perdían en un pequeño y acogedor café para envolverse en su soledad espiritual y fundirse con sus pensamientos muy pocas veces lo logré en Puerto Rico, probablemente no estaba preparado para dejar correr mis ideas o simplemente no me sentía a gusto y entendía que ese no era el lugar para involucrarme en este maratón de reflexiones.

Con capuchino en mano, en medio de un café bohemio en Malasaña, suena al fondo la música de Manu Chao pero yo intento sin luchar dejarme llevar por el ambiente que me rodea.  Personas, objetos, animales y olores forman parte de este cuadro único que me arrastra a lo más profundo de sus cojines.

A mi lado derecho se sentó un hombre con las piernas encima de los brazos de la silla, él intentaba hacer malabares para cerrar la puerta del local para que no entrara el frío de la calle, y a la vez se tomaba un café con leche, saboreaba un pastel de chocolate y leía unos apuntes.

Por mi lado izquierdo una pareja dialogaba mientras el se comía una tarta de zanahoria con una batida de frutas y ella se llevaba a la boca la taza de café caliente entretanto acariciaba la cabeza de su perro que se dejaba ir en un viaje de placer.

Unos padres en una esquina trataban de tomarse un café mientras su pequeña hija todavía no entendía porque había que permanecer sentado cuando era más divertido correr por el lugar.  Dos chicas discutían al elegir el sabor del té que se iban a tomar, al final una de ellas se decidió por un capuchino.

Frente a mi un muchacho dialogaba con una chica, quizás se contaban sus secretos e intimidades o eso era lo que expresaban sus caras.  Ella tomaba café y el una cerveza.

El lugar se llama “Lolina Vintage Café”, lo de Lolina no se porque es, tampoco le di mucha importancia, quizás la dueña se llama o le dicen así.  Pero lo de vintage lo lleva muy bien, es bastante obvio.

Quiero hacer la salvedad que vintage no es lo mismo que antiguo, ya que cuando nos referimos al termino vintage lo estamos utilizando porque son objetos o piezas de calidad que tienen cierta edad o representaron cierta exclusividad, diseño, materiales entre otras cosas únicos en una época.

Las paredes están cubiertas por un empapelado retro con patrones verdes y amarrillos, parece que estás en la casa de la serie televisiva That 70’s show.  Cada silla, mueble, mesa es diferente de la otra, pero todas igual de vintage, al final se encuentra el mostrador que es atendido por tres chicas.

Algunos de nosotros escribimos, otros estudian, leen, hablan pero creo que el motivo principal es resguardarnos del frío y la niebla que se apoderó anoche de Madrid.

La puerta de entrada está averiada y cada vez que la abren para entrar o salir, a los clientes se les olvida cerrarla o simplemente no son concientes de que la puerta está defectuosa y entra un frío que paraliza hasta el más fuerte.

El lugar es muy acogedor, pero el barrio donde se ubica mucho más, cada uno de nosotros es diferente, venimos de diferentes lugares, incluso los mismos españoles que se encuentran ahí la mayoría no son de Madrid, pero lo importante es que todos de una forma u otra coincidimos en el mismo lugar.

Escucho en el fondo la música de Coldplay, específicamente el tema de Viva la vida, esa canción me gusta mucho y me trae muchos recuerdos, pero no se porque recuerdo el viaje a California en el 2009, y concretamente el camino de Los Ángeles a San Francisco.

Me salí un poco del tema, aunque en realidad nunca existió un tópico en concreto, desde que comencé a escribir fue tema libre, más que nada era ver, sentir y experimentar todo lo que hay a mi alrededor, y dejar volar mis sentimientos y emociones.

Ya que me fui, sigo con la música y los recuerdos, ahora suena la canción Every you, Every me, del grupo Placebo la cual me recuerda la película Cruel Intentions.  Siempre quise ser como Sebastian, vivir en una mansión en el medio de Manhattan estudiar en un colegio donde el uniforme requiriera chaqueta y corbata y manejar un Jaguar XK, Roadster a los 16 años.  Que ingenuo e inmaduro era, ¡la vida no puede ser tan superficial!

La gente sigue entrando y saliendo y con ellos y ellas el hilo de frío que azota desde la Calle Espíritu Santo.  Unos entran acompañados, otros solos, pero insisto que todos vienen en busca de algo caliente para evitar las bajas temperaturas propias de esta temporada.

Vuelvo a la música, me gustan mucho los temas que están sonando, se escucha desde rock hasta reggae.  A veces me confundo y no se si estoy en Madrid o en un café de Londres, Seattle, Buenos Aires o San Francisco, pero se me olvida que esto es una gran metrópolis y aquí todo puede suceder.

Sigue entrando la gente, el lugar está abarrotado, una de las camareras grita: “aforo completo”, y los que estaban esperando comenzaron a salir.  Por un momento se movió la libreta donde escribo y saltó el boleto de la última película que vi cuando vivía en Puerto Rico, One day, no se que hacía ahí, no recuerdo llevar el cuaderno al cine, no sabría como escribir en la oscuridad.

La película la vi con mi prima Paloma, quién debía haber llegado hoy a Madrid, pero como la niña pensó que el mejor momento para verificar la vigencia del pasaporte era en el aeropuerto fue ahí cuando realizó que éste se había vencido hacía dos días.  A ver cuando puede llegar ahora, quizás ¡one day!.

A mi lado se sentó una muchacha que rápidamente comenzó a hablar con el malabarista que trataba de cerrar la puerta cada vez que la abrían.  Él le dijo que era de Berlín y que estaba de vacaciones en Madrid, ella es de Israel, no alcancé a escuchar la ciudad y está estudiando aquí. Terminaron hablando de religión, no se porque pero cada vez que conocemos a alguien del Medio Oriente el tema religioso sale a relucir, total al final todos estamos rodeados de alguna creación divina.

Voy a cerrar el cuaderno un rato, aquí me quedaré escuchando, oliendo, y observando todo lo que me rodea mientras poco a poco voy tomando a sorbos mi segundo café. 

Creo que lo más importante de este ejercicio es darle la oportunidad a lo que la vida te ofrece, nunca cerrar los ojos, disfrutar de todo lo que tienes y esperar el futuro con euforia, ya que sino estás contento contigo quién lo estará por ti.

¡Un brindis a tu salud! 

viernes, 9 de diciembre de 2011

Compras, compras y más compras...


Con la llegada de la festiva época navideña a muchos nos entra la frenética idea de comprar todo lo que se nos pone a la vista, el regalo de la pareja, los padres, la abuela, el tío, hermano, primo y todos aquellos agregados que nunca sabemos porqué les regalamos, y claro sin olvidarnos del obsequio más importante de todos, el de “ti para ti con todo tu amor”, siendo en la mayoría de los casos el más oneroso de todas las compras.

Desde mi balcón puedo ver una de las entradas a la famosa tienda por departamento española, El Corte Inglés en la Puerta del Sol en Madrid, y desde que la Ciudad se encendió con las luces alusivas a la navidad, españoles y turistas de todas partes del Mundo se pasean con las bolsas llenas de sus compras navideñas.

He escuchado muchos comentarios de amigos, conocidos y desconocidos que las luces que iluminan Madrid con motivo de las pascuas es un gasto excesivo para los contribuyentes de la Capital y que esto no se ve reflejado en las compras de navidad como así justifican la decoración el ayuntamiento y funcionarios públicos.  Aunque también cabe mencionar que parte de estos gastos son financiados por la Asociación de Área Comercial Preciados, Carmen y Arenal.

La verdad que no se a quien creerle, puede que si sea un gasto y consumo desmedido de energía, pero por otra parte atrae a miles de personas a visitar el Centro de Madrid cada día, (como si no le hiciera falta), y sí las tiendas están inundadas de clientes que sacian su hambre con las compras de estas alegres fiestas.

Esta semana fue el tan esperado por los españoles “puente de navidad o diciembre” donde se celebró la Constitución de España y el día de la Inmaculada Concepción.  Miles de familias y turistas se empujaron por las principales vías y plazas de Madrid y de paso se aprovecharon de las ofertas para comenzar a hacer sus compras navideñas en las tiendas aledañas a los principales centros comerciales.

Los comerciantes aseguraron que cada vez se compra menos, o así le indicaron a varios periódicos de España.  Pero las masas de gentes aun se desbordaron por las calles y el tránsito de estos de tienda en tienda mantuvo un ritmo digno de admirar.            

Pero esto va aún más allá.  Se compre más o se compre menos lo que aquí importa es que seguimos comprando y adquiriendo los productos que estas tiendas nos ofrecen, y en muchos casos llegamos a gastar el dinero que no tenemos, llegando a fin de mes preguntándonos como vamos a pagar la renta del piso, las tarjetas de crédito, e inclusive la compra del supermercado.

Sea navidad o no, nos dejamos llevar por el impulso de la comercialización y el consumismo, pero la pregunta es, ¿honestamente necesitamos todo lo que compramos?

Creo que debemos ser más comedidos con nuestras compras y no comprar por comprar, ya que al final del camino nos dejamos engañar por las ofertas y anuncios de la múltiples tiendas que nos rodean y estas adquisiciones a fin de cuentas  nos sales más costosas de lo que pensamos. 

No nos dejemos engañar con estos anuncios y ofertas que se funden con los aires de celebración y disfrutemos de estas felices fiestas.