Con la llegada de la festiva época navideña a muchos nos entra la frenética idea de comprar todo lo que se nos pone a la vista, el regalo de la pareja, los padres, la abuela, el tío, hermano, primo y todos aquellos agregados que nunca sabemos porqué les regalamos, y claro sin olvidarnos del obsequio más importante de todos, el de “ti para ti con todo tu amor”, siendo en la mayoría de los casos el más oneroso de todas las compras.
Desde mi balcón puedo ver una de las entradas a la famosa tienda por departamento española, El Corte Inglés en la Puerta del Sol en Madrid, y desde que la Ciudad se encendió con las luces alusivas a la navidad, españoles y turistas de todas partes del Mundo se pasean con las bolsas llenas de sus compras navideñas.
He escuchado muchos comentarios de amigos, conocidos y desconocidos que las luces que iluminan Madrid con motivo de las pascuas es un gasto excesivo para los contribuyentes de la Capital y que esto no se ve reflejado en las compras de navidad como así justifican la decoración el ayuntamiento y funcionarios públicos. Aunque también cabe mencionar que parte de estos gastos son financiados por la Asociación de Área Comercial Preciados, Carmen y Arenal.
La verdad que no se a quien creerle, puede que si sea un gasto y consumo desmedido de energía, pero por otra parte atrae a miles de personas a visitar el Centro de Madrid cada día, (como si no le hiciera falta), y sí las tiendas están inundadas de clientes que sacian su hambre con las compras de estas alegres fiestas.
Esta semana fue el tan esperado por los españoles “puente de navidad o diciembre” donde se celebró la Constitución de España y el día de la Inmaculada Concepción. Miles de familias y turistas se empujaron por las principales vías y plazas de Madrid y de paso se aprovecharon de las ofertas para comenzar a hacer sus compras navideñas en las tiendas aledañas a los principales centros comerciales.
Los comerciantes aseguraron que cada vez se compra menos, o así le indicaron a varios periódicos de España. Pero las masas de gentes aun se desbordaron por las calles y el tránsito de estos de tienda en tienda mantuvo un ritmo digno de admirar.
Pero esto va aún más allá. Se compre más o se compre menos lo que aquí importa es que seguimos comprando y adquiriendo los productos que estas tiendas nos ofrecen, y en muchos casos llegamos a gastar el dinero que no tenemos, llegando a fin de mes preguntándonos como vamos a pagar la renta del piso, las tarjetas de crédito, e inclusive la compra del supermercado.
Sea navidad o no, nos dejamos llevar por el impulso de la comercialización y el consumismo, pero la pregunta es, ¿honestamente necesitamos todo lo que compramos?
Creo que debemos ser más comedidos con nuestras compras y no comprar por comprar, ya que al final del camino nos dejamos engañar por las ofertas y anuncios de la múltiples tiendas que nos rodean y estas adquisiciones a fin de cuentas nos sales más costosas de lo que pensamos.
No nos dejemos engañar con estos anuncios y ofertas que se funden con los aires de celebración y disfrutemos de estas felices fiestas.
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