Cuando pensamos en Europa lo primero que nos viene a la mente son los paisajes románticos, castillos de cuentos de hadas, fuentes majestuosas y bandas de músicos amenizando las plazas con sonidos folklóricos, y alegres mientras cientos de turistas frisan el momento con sus cámaras fotográficas. Pero a la misma vez solemos olvidar los lugares históricos y deprimentes que cuentan historias increíbles.
Europa ha sido sin lugar a dudas uno de los continentes más influyentes en la cultura del Mundo, grandes decisiones y cambios que se han llevado a cabo aquí han contribuido y afectado de una manera u otra la historia de la humanidad.
Debemos recordar que cuando viajamos no podemos olvidar las historias tristes y tétricas del lugar visitado, ya que de esta manera podemos entender los cambios sociales e históricos que han ocurrido en el destino visitado.
En un reciente viaje a Alemania, decidí añadir a mi lista de atractivos turísticos una visita a lo que fue en la Segunda Guerra Mundial un campo de concentración, lugar que tan pronto es mencionado es relacionado con muerte y persecución.
Cuando mencioné a familiares y amigos que quería visitar este lugar, fueron muchos los que me dijeron que como era posible que quisiera ver un sitio tan deprimente. Cualquiera hubiera dicho que visitar un campo de concentración me alejaría del sueño europeo.
Alemania será recordado por muchos como un lugar de grandes movimientos y cambios sociales, además de haber participado en las dos grandes guerras mundiales del siglo 20. Por eso una visita a un campo de concentración te hará entender más a fondo la historia del país germánico.
Llegué a Munich, capital de Baviera una mañana soleada de primavera, y tras pasar unos días visitando museos, palacios y plazas románticas decidía adentrarme a la historia trágica de Alemania. Reservé un espacio en una excursión que visitaba lo que fue el campo de concentración de Dachau, en el pueblo alemán del mismo nombre.
Una mujer española residente en Munich hace cinco años, y con un bachillerato en historia y especialización en estudios del holocausto y la Segunda Guerra Mundial se convirtió en la guía de la excursión. Tras obtener los boletos proseguimos hacia el campamento, ya en este punto el aire se tornó más denso y misterioso, no se si fue por estar en un lugar donde se cometieron tantos crímenes, o producto de mi imaginación.
Nos detuvimos en la entrada principal del campo de concentración, aquí se ubicaban las plataformas del tren donde cientos de prisioneros eran bajados a diarios para ser encarcelados.
El campo de concentración de Dachau fue el primero en abrir en el año 1933, meses después de que Adolph Hitler fuera nombrado canciller de Alemania. El control del Campo estuvo bajo el mando de Heinrich Himmler, uno de los máximo lideres del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (Nazi), y jefe de la guardia militar conocida como la Schutzstaffel (SS).
Originalmente fue utilizado con el propósito de encarcelar a comunistas y enemigos políticos, pero con el pasar de los años, y con el progreso de la Segunda Guerra Mundial sirvió para encarcelar a testigos de Jehová, homosexuales, polacos, rusos, eslavos y judíos.
Lo primero que se puede observar a la entrada del campo de concentración son las cínicas palabras de “Arbeit macht frei”, literalmente “el trabajo te hace libre”. Estas palabras entre otras eran utilizadas a diario por los guardias Nazi, ya que de esta manera jugaban con los sentimientos y esperanza de los prisioneros.
Al cruzar el portón principal se abre una gran plazoleta de arena y piedras donde se hacían las formaciones cada vez que llegaba el tren con nuevos prisioneros, además de contarse a diario cada uno de los prisioneros del Campo, en desfiles que llegaron a durar 24 horas en condiciones infrahumanas.
El edificio que se ubica al Este de la plaza principal era donde los prisioneros que llegaban al Campo se registraban y dejaban todas sus pertenencias. Con este proceso entregaban sus vidas a las autoridades Nazis y pasaban a convertirse en solo un número.
Asimismo en este bloque se encontraban los baños por donde los prisioneros pasaban a desinfectarse antes de que se les entregara su uniforme, además aquí se ubicaban los cuartos de almacenamiento y la cocina del campo de concentración.
Actualmente esta estructura sirve como museo de historia del Monumento conmemorativo del Campo de Dachau, y están en exhibición objetos, fotografías, y pertenencias de los prisioneros y militares que estuvieron apresados y trabajaron en este lugar respectivamente.
En la parte posterior a este edificio se encuentra una estructura que sirvió como cárcel dentro del campo de Dachau, y está dividida del edificio principal por lo que fue el camino que llevaba a los prisioneros al paredón de fusilamiento.
El recinto donde se encuentra el campo de concentración, originalmente funcionaba como una fábrica de pólvora antes de que los Nazis tomaran el poder de Alemania en la Segunda Guerra Mundial.
Los residentes de Dachau no se opusieron a la apertura del Campo, ya que pensaban que este lugar solo sería utilizado para encarcelar a enemigos del estado, y que con la apertura de la cárcel vendrían militares que aportarían a la economía del Pueblo.
No fue hasta la liberación del Campo el 29 de abril de 1945 por parte de las tropas del ejercito de los Estados Unidos de América que los habitantes descubrieron las atrocidades cometidas en este lugar.
El Monumento conmemorativo se puede recorrer en su totalidad, de esta forma se puede apreciar el gran tamaño del Campo, las torres de vigilancia y las rejas que cercaban el campamento. Además hay dos reconstrucciones de las barracas donde los prisioneros dormían. Las otras barracas fueron destruidas cuando comenzaron los procesos de restauración del Campo en el año 1965, por el pobre estado en las cuales se encontraban.
Al final del Campo se ubican los dos crematorios que fueron construidos y la cámara de gas, llamada por los Nazis los Brausebad, “cuartos de baño”. No hay pruebas de que la cámara de gas fuera utilizada para exterminar seres humanos, como si ocurrió en los campos de exterminio polacos de Treblinka, y Auschwitz, entre otros.
Más de 200 mil personas fueron recluidas en Dachau, y sobre 30 mil personas fueron asesinadas, además de otros miles que murieron bajo las pésimas condiciones de vida.
Tras la liberación de Dachau, los militares estadounidenses utilizaron el lugar para encarcelar a miembros del partido Nazi y llevar a cabo los juicios en contra de los miembros de la SS por las atrocidades cometidas.
Luego de procesar a los acusados, las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos le devolvieron al estado Bávaro el campamento en el año 1948, el cual fue utilizado como campo de refugiados, hasta que se creó el Comité Internacional de Dachau para la creación de un monumento conmemorativo.
El Monumento conmemorativo del Campo de Dachau abrió sus puertas al público en el año 1965.
El propósito de viajar no es tan solo ir a un lugar para conocer las historias encantadas de caballeros y princesas, ver palacios y edificaciones que embellecen las ciudades, y sentarnos en sus plazas a tomamos una cerveza, vino o café mientras miramos la gente caminar y el sol caer. Sino también conocer ese lado oscuro de la historia, esos eventos que parecerían haber sido uno pesadilla pero que verdaderamente sucedieron. Como dice la frase: “aquel que no conoce la historia está condenado a repetirla”.
Para más información
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Excursiones Viator
hola podrías arreglar los enlaces en la parte inferior?
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