martes, 13 de diciembre de 2011

Una tarde sin Metro


Hoy cumplo tres meses en Madrid y todos los días veo como cientos de miles de personas que viven o visitan esta ciudad toman el metro para llegar al trabajo, escuela o museo con desenfreno y rapidez.

De lunes a jueves cuando salgo de clases alrededor de las nueve de la noche tomo el metro en la estación de Islas Filipinas para ir a casa, haciendo paradas en las estaciones de: Canal; Quevedo; San Bernardo; Noviciado; Santo Domingo; Ópera y, “próxima parada Sol. Atención: estación en curva, al salir tengan cuidado para no introducir el pie entre coche y andén.”

Esta travesía suelo compartirla con varios compañeros de clase, es nuestro momento de terapias psicológicas,  nos damos apoyo por lo sucedido en clase, comentamos de alguna tarea o profesor que nos vino a tocar los (…), chismeamos, echamos algún chiste, cuento y planeamos las actividades extracurriculares, pero yo siempre me preguntaba que había encima de mi ruta habitual.

Hoy por la tarde, tras la cancelación de mi clase de francés y con más de dos horas para la próxima asignatura decidí hacer el mismo recorrido en dirección a la facultad, el único cambio fue que esta vez el medio de transporte fueron mis pies.

Salí caminado de Sol por la peatonal Calle Arenal la cual está atestada de tiendas, restaurantes y turistas y llegué a la Plaza de Isabel II, donde se erige el Teatro Real de Madrid y el metro de Ópera.  Subí por la Calle Costanilla de los Ángeles hasta llegar a la Plaza de Santo Domingo donde se ubica la próxima parada de metro, aquí hay varios restaurantes y terrazas donde los turistas se sientan a ver el flujo vehicular y peatonal.

Crucé la Gran Vía, símbolo y eje central de Madrid para adentrarme a la Calle San Bernardo la cual no se me hubiera ocurrido entrar de no haberme involucrado en esta aventura callejera.  Se pueden notar varias iglesias, edificios gubernamentales y fundaciones entre pequeñas tiendas y cafeterías, uno metros adelante se ubica la estación de metro Noviciado.

Llegué a la Glorieta de Ruiz Jiménez donde se sitúa la estación de San Bernardo.  Mientras me alejaba del centro de Madrid, veía como los estilos arquitectónicos iban cambiando notablemente, lo antiguo y moderno se fundían en armonía. Por un momento pensé que estaba perdido.

Seguí subiendo hasta llegar a  la Glorieta de Quevedo, encontré la próxima estación de metro que lleva el mismo nombre.  Ahora la calle se convierte en Bravo Murillo, en este paseo puedes encontrar tiendas de marcas reconocidas, restaurantes, supermercados, bancos y bares.

Próxima estación Canal.  Hace unos meses que visite los Teatros del Canal que se ubican próximos a la salida del metro, para ver el Ballet Nacional de Cuba en el Lago de los Cisnes, dirigido por la reconocida Prima Ballerina Absoluta cubana, Alicia Alonso.

Cabe mencionar que Madrid tiene una oferta cultural por doquier para todos los gustos que vale la pena aprovechar y disfrutar.

Doblé a la izquierda en la Calle Cea Bermúdez, es notable la presencia estudiantil, ya que muchos alumnos optan por rentar en la zona por la cercanía a las principales universidades de Madrid. 

En esta avenida hay pequeñas cafeterías, barras, restaurantes y sucursales de casi todos los principales bancos.  Entré a una pastelería que me llamo mucho la atención por la variedad de panes artesanales y pastas dulces que tenían para tomar con café o té.

 Llegué al metro de Islas Filipinas y mi facultad está al cruzar la calle, el recorrido me tomó un poco más de 40 minutos, en los cuales fui descubriendo poco a poco otras zonas de Madrid.

 El tiempo se detiene a medida que te alejas de las áreas turísticas y comerciales; abuelos y abuelas pasean a los más pequeños por las aceras; niños juegan en los parques al salir del colegio;  jóvenes hacen footing por las calles y los bares son visitados por locales.

Los invitó a salir de las entrañas del agitado mundo del metro de Madrid y descubrir esta maravillosa ciudad desde otra perspectiva, más dinámica y divertida. 

2 comentarios:

  1. Comer esas galletas, acabadas de hacer, mientras caminas y descubres la ciudad no tiene precio.

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  2. Me encanta Raúl, desde que estoy en Madrid intento ir andando siempre que me es posible y dentro de una distancia lógica, de hecho estoy usando aún mi segundo metrobús jaja.

    Es una pena que no podamos hacer esto siempre pero merece la pena salir de la rutina para apreciar de verdad la ciudad.

    Marta

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